viernes, 20 de noviembre de 2015

Operatoria del Brainstorming

Debe formarse un grupo cuyo tamaño oscile entre 4 y 8 personas, siendo lo ideal entre 5 y 6. Un miembro del grupo debe adoptar el rol de coordinador, y otro el rol de secretario. La función del coordinador es impartir las consignas y hacer cumplir las reglas; el secretario debe registrar toda la producción del grupo.

Los etapas del método son dos:

  1. Generación libre de ideas. La que a su vez se divide en dos pasos:
·           Generación libre de ideas.
·           Ampliación y/o mejora de las ideas utilizando una lista de verificación
  1. Evaluación de ideas.

Durante la etapa de generación libre de ideas, cuya duración es de aproximadamente 30 minutos, deben cumplirse las siguientes reglas:
ü  Está prohibido enjuiciar ideas.
ü  Se debe producir gran cantidad de ideas.
ü  Deliberadamente deben buscarse ideas extraña o poco convencionales.
ü  Se debe escuchar atentamente las ideas de los demás y tomarlas como estímulo para las propias.

El coordinador debe mantener una actitud activa respecto al cumplimiento de las reglas. Por ejemplo, debe llamar la atención cuando algún miembro censura alguna idea de otro o se autocensura; debe estimular a la mayor producción de ideas y, de ser necesario, desalentar la deliberación excesiva alrededor de alguna; debe alentar a que se expresen las ideas, aún cuando parezcan extrañas o poco factibles y, fundamentalmente, debe estimular a que se creen ideas “en espejo” y “en cascada”, es decir: la idea de uno dispara la idea de otro y esta la de un tercero.
Por su parte, el secretario debe anotar claramente la ideas asignándoles un número de orden.
Cuando el flujo de producción de ideas comienza a decrecer, el coordinador comienza una sub-etapa tendiente a su ampliación y desarrollo. Para esto se vale de una check-list para la ampliación de ideas que contiene preguntas del tipo: ¿Otros usos?, ¿adaptar?, ¿modificar?, ¿magnificar?, ¿combinar?, etc. Las nuevas producciones, o bien permiten enriquecen una idea previa o bien hacen aumentar el repertorio.


Finalmente se arriba a la segunda etapa, donde se procede a evaluar las ideas obtenidas. El carácter específico de este procedimiento en general es definido ad hoc, pero su lógica básica supone evaluar cada idea de acuerdo a ciertos criterios relevantes para la situación tales como: grado de adecuación al problema, originalidad, factibilidad, etc. En la formulación original del método, Osborn proponía concluir el proceso de evaluación categorizando las ideas en tres listas: ideas manifiestamente no utilizables, ideas eventualmente interesantes e ideas inmediatamente aplicables. Según una estimación de Clark, de cada cien ideas provistas existe un promedio de diez potencialmente aplicables.

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