Debe formarse un
grupo cuyo tamaño oscile entre 4 y 8 personas, siendo lo ideal entre 5 y 6. Un
miembro del grupo debe adoptar el rol de coordinador, y otro el rol de
secretario. La función del coordinador es impartir las consignas y hacer
cumplir las reglas; el secretario debe registrar toda la producción del grupo.
Los
etapas del método son dos:
- Generación
libre de ideas. La que a su vez se divide en dos pasos:
·
Generación libre de ideas.
·
Ampliación y/o mejora de las ideas utilizando una lista
de verificación
- Evaluación
de ideas.
Durante la etapa
de generación libre de ideas, cuya duración es de aproximadamente 30 minutos,
deben cumplirse las siguientes reglas:
ü Está
prohibido enjuiciar ideas.
ü Se debe
producir gran cantidad de ideas.
ü Deliberadamente
deben buscarse ideas extraña o poco convencionales.
ü Se debe
escuchar atentamente las ideas de los demás y tomarlas como estímulo para las
propias.
El coordinador
debe mantener una actitud activa respecto al cumplimiento de las reglas. Por
ejemplo, debe llamar la atención cuando algún miembro censura alguna idea de
otro o se autocensura; debe estimular a la mayor producción de ideas y, de ser
necesario, desalentar la deliberación excesiva alrededor de alguna; debe
alentar a que se expresen las ideas, aún cuando parezcan extrañas o poco
factibles y, fundamentalmente, debe estimular a que se creen ideas “en espejo”
y “en cascada”, es decir: la idea de uno dispara la idea de otro y esta la de
un tercero.
Por su parte, el
secretario debe anotar claramente la ideas asignándoles un número de orden.
Cuando el flujo
de producción de ideas comienza a decrecer, el coordinador comienza una
sub-etapa tendiente a su ampliación y desarrollo. Para esto se vale de una
check-list para la ampliación de ideas que contiene preguntas del tipo: ¿Otros
usos?, ¿adaptar?, ¿modificar?, ¿magnificar?, ¿combinar?, etc. Las nuevas
producciones, o bien permiten enriquecen una idea previa o bien hacen aumentar
el repertorio.
Finalmente se
arriba a la segunda etapa, donde se procede a evaluar las ideas obtenidas. El
carácter específico de este procedimiento en general es definido ad hoc, pero
su lógica básica supone evaluar cada idea de acuerdo a ciertos criterios
relevantes para la situación tales como: grado de adecuación al problema,
originalidad, factibilidad, etc. En la formulación original del método, Osborn
proponía concluir el proceso de evaluación categorizando las ideas en tres
listas: ideas manifiestamente no utilizables, ideas eventualmente interesantes
e ideas inmediatamente aplicables. Según una estimación de Clark, de cada cien
ideas provistas existe un promedio de diez potencialmente aplicables.
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