viernes, 20 de noviembre de 2015

Brainstorming

El Brainstorming o torbellino de ideas es un método orientado a actualizar el potencial creativo de un grupo humano abocado a resolver problemas abiertos. Creado por Alex Osborn hacia el año 1938, tiene como principal fundamento la consideración de que existen dos componentes básicos en la mente pensante: un aspecto enjuiciador que analiza, compara y elige, y un aspecto creador que visualiza y genera ideas.
La hipótesis central formulada por Osborn afirma que la prematura aparición del enjuiciamiento crítico puede obstaculizar la creatividad, al obligarnos a rechazar ideas que podrían contribuir a soluciones e innovaciones si se les concediera oportunidad para desarrollarlas. La técnica del Brainstorming está concebida precisamente para compensar los efectos inhibidores del prematuro enjuiciamiento crítico, posibilitando de ese modo la consideración de un mayor repertorio de ideas que a su vez contribuye a maximizar el espacio de posibles soluciones.
Además, la técnica apunta a propiciar el enriquecimiento de cada idea a través de los aportes de cada participante; en efecto, la experiencia indica que muchas veces el valor potencial de un pensamiento pasa desapercibido aún para su propio autor, siendo que otras personas podrían optimizarlo a través del desarrollo de sus implicancias. Esta consideración es compatible con una segunda hipótesis formulada por Osborn relativa a la superioridad del pensamiento grupal por sobre el individual y simplificada en el slogan: “tres cabezas piensan mejor que una”
En otro nivel de análisis se ha argumentado que la eventual eficacia del brainstorming radica en la estimulación del proceso de pensamiento divergente. Según el Guilford, un psicólogo que ha investigado sobre inteligencia y creatividad, la producción divergente es un tipo de pensamiento en que la mente discurre en múltiples dimensiones sin estar constreñida por las restricciones de una meta. La producción divergente se opone la convergente, en la medida en que aquí son las restricciones las que impulsan el flujo ideacional. Guilford sostiene que el pensamiento divergente se caracteriza por dos procesos cognitivos de carácter más básico, la fluidez ideacional y la flexibilidad categorial, que –a su vez–posibilitan la originalidad. La fluidez ideacional refiere a la capacidad de generar muchas ideas ante un tema dado, mientras que la flexibilidad apunta a la variedad de esa producción. Por su parte, la originalidad, según Guilford es el grado de novedad o infrecuencia de una idea. Desde esa perspectiva, según el investigador en creatividad David Prado Diez, la importancia del brainstorming como técnica de creatividad está dada por su estímulo directo de la fluidez (al demandar gran cantidad de ideas), lo que conlleva indirectamente al estímulo de la flexibilidad (dado que ante una gran demanda de ideas el salto categorial se hace más probable) y, luego, al de la originalidad (dado que la idea novedosa supone, en algún sentido, un salto categorial). Además, las consignas del brainstorming también inciden de un modo directo sobre la flexibilidad y la originalidad, en la medida en que se alienta la producción de ideas no convencionales. (Véase la Figura 1)


 


Fig 1. Esquema explicativo para la eficacia del brainstorming (adaptado de D. Prado Diez, El Torbellino de Ideas)

Desde que fue aplicado por Osborn, el Brainstorming ha sido la técnica de creatividad más aplicada, siendo utilizado con éxito en los ámbitos de producción industrial, marketing, publicidad, planeamiento estratégico, y en todas aquellas áreas donde ha sido necesario producir permanentemente ideas innovadoras.    


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